BALTIMORE — Pete Alonso no podía creerlo. Después de dar unos saltos por la raya de la primera base, soltar el bate y señalar al cielo con el dedo índice derecho, el cañonero de 31 años se detuvo abruptamente y estuvo a punto de lanzar su casco al suelo, antes de que se le viera decir: “¡No!”. Luego se quedó parado, esperó y volvió a señalar, esta vez hacia su derecha, mientras decía, “Esa bola es buena”.
Nadie en el dugout de los Orioles podía creerlo tampoco. Los brazos se agitaban en el aire y las cabezas se movían de lado a lado.
Todo indicaba que Alonso acababa de electrizar a los aficionados de Baltimore con su momento más importante hasta ahora como miembro de los Orioles la noche del miércoles. Con el juego empatado en la parte baja del séptimo inning ante los Yankees, sus rivales del Este de la Liga Americana, el Oso Polar conectó un elevado alto y profundo por la raya del jardín izquierdo. Parecía estar en territorio bueno, hasta que el umpire de tercera Will Little señaló foul.
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La jugada fue sometida a una revisión de repetición. Y con ello, renacieron las esperanzas. Alonso y sus compañeros esperaron con gran expectativa. Parecía que la decisión tenía que ser revertida, y todos en el dugout de la primera base en Camden Yards lo deseaban con todas sus fuerzas. Éste es el tipo de batazo que podía, casi por sí solo, encender un impulso hacia la postemporada, que es precisamente lo que intentan hacer los Orioles.
Sin embargo, el Centro de Operaciones de Repetición de MLB en Nueva York no encontró evidencia suficiente para revertir la decisión tomada en el terreno. La decisión no fue confirmada, lo que habría significado que existían pruebas concluyentes de que la marcación de foul era correcta, pero se mantuvo.
Alonso, visiblemente molesto, regresó a la caja de bateo y se ponchó para terminar el episodio. Luego, Nueva York reaccionó con dos carreras en la parte alta del octavo, y Baltimore terminó cargando con una derrota por 5-3 que el equipo pensó que pudo haberse evitado.
El Centro de Operaciones de Repetición emitió el siguiente comunicado: “Después de revisar todos los ángulos pertinentes, el oficial de repetición no pudo determinar de manera definitiva que la pelota saliera del terreno de juego por territorio bueno. La decisión se mantiene y es una bola de foul”.
“Es lo que es. La sala de video y el umpire de tercera determinaron que fue foul”, dijo Alonso más adelante, de pie frente a su casillero en el clubhouse de los Orioles, al hablar con los medios poco después de concluir el juego. “Ésas son las únicas opiniones que realmente importan”.
Pero el impulso existe en este deporte. Y dio la sensación de que este momento único hizo que un partido que se encaminaba en una dirección terminara girando por completo hacia la contraria.
“Cien por ciento, absolutamente”, respondió Alonso cuando se le preguntó sobre los posibles cambios de impulso después de este tipo de decisiones. “Pero, desafortunadamente, es lo que es”.
Alonso castigó por completo el slider del zurdo Brent Headrick, primer pitcheo que vio. La pelota salió del bate de Alonso a 107.1 mph y recorrió una distancia proyectada por Statcast de 410 pies, aparentemente pasando por dentro del poste de foul.
“Al mirar el video, desde el ángulo de la cámara que apuntaba directamente por la línea, por lo que parecía, la pelota estaba a la derecha de la línea amarilla y del poste”, dijo Alonso. “Entonces, pensé que era buena».
“Definitivamente, nunca sabes qué van a decidir, pero me sorprendió mucho que regresara como ‘se mantiene’”, dijo el manager de los Orioles, Craig Albernaz. “Primero que nada, en los iPads del dugout, hay datos de seguimiento de la pelota sobre el terreno que los jugadores pueden ver, así que es bien difícil que la decisión regrese como ‘se mantiene’ cuando también tienes esa imagen en el dugout…
“No es la razón por la que perdimos el juego. Pero creo que fue un momento importante, especialmente porque nos quita un cuadrangular, y también se lo quita a Pete. Yo tuve un ángulo bastante bueno. Es difícil para el umpire por la raya de tercera, por la forma en que está mirando y cómo la pelota pasa sobre el poste de foul. Pero creo que cuando va a revisión y observas todos los ángulos y el video, y especialmente los datos de seguimiento de la pelota, sí, es bastante decepcionante”.
Habría sido casi poético que Alonso respondiera de esa manera. Habría sido su segundo cuadrangular de la noche, después de disparar en el tercer inning un bambinazo solitario por la banda contraria, por el jardín central-derecho, con una distancia proyectada por Statcast de 423 pies. También habría sido su 30mo vuelacercas en su primera temporada en Baltimore.
En cambio, el impulso del partido cambió de dirección. El derecho de los Orioles, Cam Sanders, llenó las bases en el octavo episodio con un boleto y dos pelotazos. Luego, el también derecho cubano Yennier Cano entró con dos outs y permitió un sencillo dentro del cuadro de la carrera de la ventaja al jugador de ascendencia cubana George Lombard Jr. Los Yankees agregaron otra anotación con un lanzamiento descontrolado de Cano que permitió a Jazz Chisholm Jr. anotar desde tercera.
Los Orioles (61-66) han perdido tres encuentros consecutivos y buscarán evitar ser barridos por los Yankees en el último choque de una serie de tres juegos la noche del jueves.
Por mucho que doliera lo ocurrido la noche del miércoles, Baltimore, todavía a sólo 1.5 juego del tercer puesto del Comodín de la Liga Americana, no puede permitir que esas sensaciones perduren.
“Obviamente, es horrible para nosotros. Es horrible, sí. Es horrible”, dijo Alonso. “Pero es lo que es. El árbitro tomó la decisión en el terreno y la sala de revisión mantuvo esa decisión. Es algo con lo que tenemos que vivir y seguir adelante. Como equipo e individualmente, tenemos que concentrarnos y responder ante la adversidad”.
Fuente: MLB.com
