DENVER — Los Padres vieron cortada su racha de ocho victorias consecutivas con una derrota por 9-3 ante los Rockies la noche del martes en el Coors Field.
Al final, esa cadena de ocho triunfos igualó la mejor de la temporada, que habían establecido previamente en abril. Es la primera vez en la historia de la franquicia que los Padres consiguen múltiples rachas ganadoras de al menos ocho juegos. Pero por segunda ocasión este año, no pudieron llegar a nueve.
Estas son algunas reacciones inmediatas desde Colorado:
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La lucha se aprieta
Es curioso lo rápido que pueden cambiar las cosas en una lucha por los playoffs.
A última hora de la noche del lunes, los Padres estuvieron a instantes de ampliar a 3.5 juegos su ventaja sobre los Diamondbacks por el último puesto del Comodín de la Liga Nacional. Pero Corbin Carroll conectó un jonrón de dos carreras para dejar tendidos a los Marlins.
Con la derrota del martes, los Padres vieron reducirse su ventaja a dos juegos, a la espera del resultado del partido de Arizona ante Miami más tarde.
Mientras tanto, San Diego desaprovechó una magnífica oportunidad en su búsqueda de disputar juegos de playoffs como local. Tanto los Cachorros como los Filis habían perdido, y los Padres pudieron haber igualado a ambos en la columna de derrotas.
En cambio, están a 1.5 juegos de los Cachorros y a uno de Filadelfia, sin tener el criterio de desempate ante ninguno de los dos clubes.
Finalmente les pasó factura…
Los Padres han exigido mucho últimamente a sus relevistas de situaciones de alta presión. Y que no haya duda: volverían a hacerlo. Después de todo, eso los ayudó a ganar ocho juegos consecutivos.
Pero en algún momento, todo ese uso en situaciones de alta presión iba a tener un costo. Los Padres habían disputado cuatro juegos en cuatro días en los que tomaron una ventaja amplia y luego tuvieron que aferrarse a ella en las últimas entradas. El martes llegó la factura.
Cuando Walker Buehler necesitó 92 lanzamientos para completar 4.2 entradas, San Diego sólo tenía disponibles opciones para situaciones de menor presión con las cuales cubrir los episodios intermedios. Wandy Peralta salió de problemas en el quinto, pero se metió en más dificultades en el sexto. Permitió que cuatro de los primeros cinco bateadores se embasaran, mientras los Rockies tomaban la ventaja. Entonces llegó el turno de Randy Vásquez.
Con dos outs, Vásquez y Cole Carrigg protagonizaron un duelo de 13 lanzamientos. Carrigg bateó 10 de foul. El 13ro de esos pitcheos fue una recta a la altura del cinturón. Carrigg no la perdonó y la envió a las gradas del jardín derecho para su segundo cuadrangular de la noche.
Los Rockies tenían una ventaja de cuatro carreras que no volverían a ceder. ¿El lado positivo? Al menos los Padres pudieron darles una noche de descanso a esos relevistas utilizados en situaciones de alta presión.
¿Un pelotón en el segundo turno?
Los Padres podrían haber encontrado algo en su búsqueda, que ha durado toda la temporada, de un bateador para el puesto número 2 del orden.
La noche del martes, el manager Craig Stammen se inclinó por Austin Hays. Hays ha castigado a Kyle Freeland, y suele hacer lo mismo con los lanzadores zurdos en general. Y tal como se esperaba, al abrir el quinto inning, Hays le conectó un vuelacercas a Freeland para darle a los Padres una ventaja de 3-2. Ahí terminó la noche para Freeland.
Eso planteó una pregunta: si iban a sacar a Freeland sin outs en el quinto… ¿por qué no hacerlo antes de enfrentar a Hays? Pero aquí está el detalle: ¿cuál era la otra opción? Dustin Harris ha estado castigando a los derechos. Si los Rockies recurrían al relevista derecho Ryan Feltner, Stammen podía utilizar a Harris como bateador emergente.
Los Padres tienen la ventaja del pelotón de cualquier manera. Mientras tanto, o consiguen un enfrentamiento favorable con varias oportunidades ante el abridor de ese día, o logran atacar temprano el bullpen rival. Salen ganando en ambos casos.
El argumento contrario, por supuesto, consiste simplemente en colocar a tus cuatro mejores bateadores, Tatis, Manny Machado, Ty France y Jackson Merrill, en los primeros cuatro puestos del orden para darles la mayor cantidad posible de turnos al bate. Pero no se puede negar que los Padres han prosperado con esta versión de su alineación: Tatis en la cima, seguido por otro bateador que lo separa de los otros tres cañoneros del medio del orden.
Entonces, si no tienes una opción obvia para el segundo puesto, ¿por qué no buscar los enfrentamientos más favorables posibles? Sin mencionar que esa estrategia podría volverse todavía más viable si Miguel Andujar y Gavin Sheets regresan de la lista de lesionados en las próximas semanas.
Fuente: MLB.com
