FILADELFIA — “Me rompe el corazón”.
Pero ha sido en Filadelfia en donde parece haber alcanzado otro nivel.
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En lo técnico, el venezolano empezó a implementar con su nuevo club el sweeper, y en cuestión de dos años se ha convertido en su principal arma, utilizándola el 37% de las veces. Mientras que la recta, que disminuyó su frecuencia de 33 a 25% en el 2026, la está lanzando menos, pero más fuerte que nunca, promediando 97.1 millas por hora con ella.
Fueron las palabras de Jesús Luzardo cuando optó por no lanzar con Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol, para continuar entrenando con los Filis, equipo que le acababa de otorgar una extensión de contrato de cinco años y US$135 millones.
Así de importante era para el lanzador compensar la confianza de su equipo. Cuatro meses después, se puede decir que la apuesta ha resultado.
Por un lado, Venezuela se coronó campeón en el Clásico, así que no debe existir resentimiento por esa parte. Y por su parte, bueno, tiene una convocatoria al Juego de Estrellas para justificar.
Claro, ese camino no estuvo claro desde el principio. Mucho ha pasado desde aquellas declaraciones.
En sus primeras 13 aperturas, permitió 39 carreras (37 limpias) en 73 innings, para una efectividad de 4.56, incluyendo sus primeros cuatro encuentros, en donde le pisaron el plato 21 veces (20 limpias) en 22.1 IL (EFE de 7.94).
Sin embargo, algo parece haber cambiado después de su salida ante los Medias Blancas del 5 de junio. Desde entonces, el venezolano se ha subido al montículo para seis salidas y ha dominado, registrando una minúscula efectividad de 1.45 (seis rayitas limpias en 37.1 tramos); un lapso que posiblemente le valió la convocatoria por sí sola.
“Para mí es un honor. Yo creo que es una bendición poder estar aquí”, comentó el zurdo de 28 años sobre estar en casa para su primer Juego de Estrellas. “El contrato que ellos me dieron a mí, a mi familia, gracias a Dios, y bueno, queremos representar a los Filis de una manera buena, de una forma bien y poder darles por lo menos un espectáculo a esta gente, a los fanáticos”.
En parte, sólo esta temporada ha servido como una especie de microcosmos de su carrera. El una vez cotizado prospecto, ha admitido que en ocasiones llegó a dudar de sus capacidades a lo largo del camino, mientras encontraba su potencial durante su paso por los Atléticos, Marlins y ahora con los Filis.
Pero para él, el mayor de los ajustes, y lo que lo ha metido en la élite de la liga es la durabilidad.
El monticular impuso un récord personal el año pasado con 183.2 innings, y en el 2026 está apuntando a las 200 entradas, sumando 110.1 al momento de la pausa.
“Desde chiquito a mí me gustaba ver los pitchers que lanzaban muchos innings […], admitió. “Yo creo que siendo un abridor, uno debe tomar el orgullo en eso, en que puede comer muchos innings y lanzar y darle un chance a su equipo para ganar en cada salida”.
Y qué mejor inspiración que la que tiene cerca.
Por un lado, tiene al dominicano Cristopher Sánchez, quien viene de sumar 202 innings en el 2025 y este año se encuentra de segundo en MLB con 127.1 tramos. Y por el otro, antes de lidiar con lesiones en la campaña pasada, sus otros dos compañeros, Aaron Nola y Zack Wheeler, fueron los lanzadores con más innings completados en MLB.
Vaya ejemplo.
“El año pasado tuvimos a Sánchez, que lo hizo (llegar a 200 IL) y se ve que lo va a hacer otra vez, entonces para mí es un ejemplo a seguir”, comentó. “Es una competencia amistosa que es buena para un staff, que cada vez que uno sale quiere ser un poquito mejor que el último, y yo creo que esa es la razón por la cual nos ha ido muy bien en la primera mitad”.
Y al final de todo, ese ha sido el secreto de Luzardo, la consistencia para salir cada cinco días al montículo y poder hacer los ajustes necesarios en el camino. Es algo que hoy, estando en medio de los mejores brazos del mundo en el Citizens Bank Park, reflexiona.
“Buscar la consistencia entre cada salida, trabajar mucho en la mecánica, la mezcla de pitcheos […] y más consistencia buscando la zona con todos los pitcheos, montándonos adelante en todos los conteos con cada bateador”, culminó.
Al final, aquel corazón roto de marzo sanó en julio. Luzardo apostó por los Filis, los Filis apostaron por él, y hoy, ambos celebran esa decisión bajo las luces del Juego de Estrellas en la que ahora es, oficialmente, su casa.
Fuente: MLB.com
