Cada verano en liga menor, hay un bateador que comienza su ascenso hacia el escalafón superior del estatus de prospecto. Fue Konnor Griffin (prospecto Nro. 1 de MLB) en el 2025. Jackson Holliday en el 2023.
Y si las primeras semanas de esta temporada sirven de indicación, el 2026 se perfila como el año del venezolano Franklin Arias.
El prospecto Nro. 2 de los Medias Rojas conectó su quinto jonrón del año el miércoles en la derrota de Doble-A Portland por 13-8 ante Hartford en el Delta Dental Park en el Hadlock Field. Marcó su quinto vuelacercas en los últimos seis juegos, un lapso en el que ha registrado un OPS de 1.487, a la vez que ha negociado más bases por bolas (tres) de las que se ha ponchado (dos). Su promedio general de .450 es el mejor entre todos los ligaminoristas calificados en cualquier nivel.
Vale la pena señalar que no está poniendo exactamente estos números en entornos amigables para los bateadores. Hacía 46 grados Fahrenheit en el primer pitcheo en Portland, tanto frío que Arias volvió a usar un pasamontañas para mantenerse abrigado. Pero eso no ha frenado en lo más mínimo al jugador de 20 años, que de todas maneras pudo girar y castigar una recta adentro del derecho Connor Staine (Rockies) en la primera entrada, enviándola mucho más allá del “Monstruo de Maine” del jardín izquierdo, una réplica del Fenway Park.
Si bien el prospecto Nro. 26 de MLB siempre ha sido un contribuyente constante a lo largo de sus primeros tres años en las fincas de los Medias Rojas, este tipo de producción de otro mundo es un salto considerable. Entonces, ¿qué hizo clic?
“Ha hecho un buen trabajo agregando peso y fuerza, lo que se ha traducido en un impacto más consistente en la pelota: velocidad del bate, más batazos con la maceta y, en general, un contacto más sólido”, le dijo Brian Abraham, director senior de desarrollo de jugadores de Boston, a Ian Browne de MLB.com a principios de esta semana. “El otro enfoque clave ha sido mejorar su selección de pitcheos, apuntando a los envíos correctos que puede elevar hacia su banda. Si bien el objetivo es que sea un bateador completo, sabemos que hay más impacto cuando jala la pelota por el aire para hacer daño”.
Con la salvedad de que los tamaños de las muestras siguen siendo pequeños al comienzo de una nueva temporada, el perfil de bolas bateadas de Arias ofrece un vistazo a ese enfoque mejorado. Al entrar a la jornada del miércoles, estaba conectando el 45.2 por ciento de sus bolas en juego por el aire, en camino a establecer un tope personal. Después de promediar 1.55 rodados por cada elevado el año pasado, ha dado un giro de casi 180 grados: está promediando sólo 0.71 rodados por cada bola bateada por el aire este año, algo fantástico si la bola que estás bateando por el aire es conectada con fuerza, como casi todo lo que ha salido del bate de Arias.
Pero no sólo está conectando jonrones. Arias agregó un doble remolcador en el sexto episodio el miércoles, dándole su séptimo juego de múltiples hits en 12 compromisos. Le tomó 16 encuentros alcanzar el mismo umbral el año pasado con Clase-A Salem, aunque con sólo cuatro dobles y ningún cuadrangular.
Arias ha descubierto una manera de combinar su herramienta de bateo de grado 60 (la más alta entre los prospectos clasificados de los Medias Rojas) y sus avanzadas habilidades para hacer contacto, con una capacidad para elevar la bola, una propuesta que sin duda preocupa a los lanzadores de la Liga del Este en este momento.
Fuente: MLB.com
