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Cerveceros atacan temprano y resisten para llevarse el J1 ante una eufórica afición

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Cerveceros atacan temprano y resisten para llevarse el J1 ante una eufórica afición

MILWAUKEE — Los primeros aficionados llegaron en sus vehículos a las afueras del American Family Field y comenzaron a preparar sus provisiones alrededor de las 9 a.m., hora local, seis horas antes de que abrieran oficialmente los estacionamientos y 10 horas antes del primer lanzamiento de la Serie Mundial.

• Sección Especial: Serie Mundial 2026

Éste era el día que tanto habían esperado estos habitantes de Wisconsin, vestidos de azul y amarillo, amantes de las salchichas, la cerveza y el béisbol. Y vaya que sus Cerveceros de Milwaukee les brindaron una buena dosis de diversión en esta ocasión.

• La leyenda Robin Yount se encargó del lanzamiento de honor previo al Juego 1

Con una ofensiva que respondió de inmediato gracias al capitán del equipo, Christian Yelich, cinco sólidos innings de Jacob Misiorowski, el brazo implacable del receptor venezolano William Contreras y un angustioso salvamento de Trevor Megill en el noveno episodio, los Cerveceros continuaron su temporada de ensueño del 2026 con una victoria por 3-2 sobre los Rays en el Juego 1 del Clásico de Otoño la noche del viernes.​

En el primer partido de Serie Mundial disputado en Milwaukee desde 1982, el estilo de juego de estos dos campeones de liga, muy al estilo de la década de 1980, cumplió en gran medida con las expectativas. No hubo jonrones ni cifras deslumbrantes de ponches. Simplemente dos equipos atléticos que buscaban embasarse y complicarle la vida al rival, hasta que Megill retiró a Jonny DeLuca para el último out, con dos corredores en posición de anotar, después de que una aparente doble matanza que habría puesto fin al encuentro fuera revertida tras una revisión de la repetición.

• ¡Brillantes! Contreras y Chourio siguen llevando un gran peso en Cerveceros

Al final, los Cerveceros lograron generar más acción y cometieron menos errores. Y una afición completamente entregada, cuyo entusiasmo se vio amplificado por el techo retráctil cerrado, disfrutó cada minuto del encuentro.

“Se siente increíble”, dijo Yelich. “Sabes, cada vez que ganas un juego de postemporada es una sensación extraordinaria, pero especialmente cuando se trata de un partido de Serie Mundial. Ustedes lo saben, pero hay muchas cosas adicionales. El primer día tienes las presentaciones, las alineaciones, toda la ceremonia y el espectáculo que rodea al evento. Así que, una vez que comienza el juego, sientes cierto alivio de poder volver a jugar béisbol, y todo vuelve a sentirse normal y cómodo. Los muchachos encontraron su ritmo de inmediato e hicieron un gran trabajo. Todavía nos queda mucho camino por recorrer, pero es bueno conseguir esa primera victoria”.

El espíritu de “Mr. Baseball” se hizo presente en el estadio. El miembro del Salón de la Fama Robin Yount saltó al terreno para realizar el lanzamiento ceremonial de la primera bola luciendo el saco del fallecido Bob Uecker, antes de quitárselo para mostrar una camiseta con el nombre “Ueck” y su propio número 19.

Pero los homenajes terminaron ahí, porque cuando los Cerveceros llegaron a batear en el primer inning, hicieron algo que el propio Ueck habría sido el primero en admitir que rara vez hacía: Batear.

El venezolano Jackson Chourio abrió con un sencillo ante el cubano-estadounidense Nick Martínez. Un out después, Yelich, quien llegó al encuentro con la sexta mayor cantidad de juegos de por vida entre los jugadores activos sin haber consumido un turno al bate en una Serie Mundial, aprovechó al máximo su primera oportunidad al conectar una línea que Jonny DeLuca no pudo atrapar pese a lanzarse de cabeza en el jardín central. Chourio anotó y Yelich llegó hasta la tercera base con un triple remolcador que desató la euforia desde temprano en el American Family Field. La celebración continuó cuando una potente línea de Contreras permitió que Yelich anotara para poner la pizarra 2-0.

Ésa fue la ventaja tempranera con la que contó Misiorowski. La disminución del dominio de Miz en sus dos presentaciones relativamente breves de esta postemporada había sido uno de los principales temas de conversación de cara al Juego 1. Los Cerveceros aprovecharon la semana de descanso entre partidos para corregir algunos problemas mecánicos que habían surgido en el joven as.

Lo que siguió no fue una apertura arrolladora ni especialmente larga para Misiorowski, quien igualó su menor cantidad de swings fallidos de la temporada, con apenas siete. Sin embargo, estableció de inmediato un récord de la Serie Mundial con su primer lanzamiento de 103.5 mph, camino a completar cinco innings por primera vez en octubre con una sólida actuación, en la que permitió una carrera limpia y cuatro hits, otorgó un boleto y ponchó a tres bateadores.

“Me hubiera gustado lanzar más”, dijo Misiorowski. “Obviamente, soy competitivo y quiero seguir lanzando. Quisiera hacer 130 pitcheos y seguir adelante. Es la Serie Mundial. Tendré más tiempo para descansar”.

La única carrera que los Rays anotaron ante Miz llegó en el cuarto inning. Con un corredor en base, Junior Caminero conectó una potente línea de 112.7 mph hacia el jardín central que pasó por encima de la cabeza de Garrett Mitchell. Ese doble con un out colocó a dos corredores en posición de anotar, y el mexicano Jonathan Aranda cruzó el plato desde la tercera base con un rodado de Liam Hicks para poner la pizarra 2-1. Sin embargo, Misiorowski evitó mayores daños al retirar a DeLuca con un elevado para terminar la entrada.

La actuación de Miz terminó con el último out del quinto episodio. Contreras sacó de circulación a un veloz cubano Víctor Mesa Jr. en la tercera base con su compatriota Yandy Díaz al bate. Díaz se arrodilló en la caja de bateo con la cabeza agachada, consciente de que se había esfumado una importante oportunidad.

La historia se repitió en el sexto capítulo. Aranda se embasó con un sencillo ante el relevista dominicano Abner Uribe con un out, pero Contreras lo puso fuera intentando robarse la segunda base justo cuando Chandler Simpson abanicaba el tercer strike. Fue una jugada de bateo y corrido que salió mal y otra oportunidad desperdiciada por unos Rays que parecían esforzarse demasiado por aprovechar su característica velocidad en las bases.

Cuando Chourio impulsó a Cooper Pratt desde la intermedia con un sencillo ante el relevista Kevin Kelly en la parte baja del séptimo episodio, para producir una valiosa carrera de ventaja, los Cerveceros tenían el control del encuentro. Uribe y Aaron prepararon el escenario para el cerrador Megill, pero las cosas se pusieron interesantes en el noveno.

Los Rays llenaron las bases ante Megill en el noveno inning, antes de que Hicks conectara un rodado hacia el lado derecho del cuadro. Brice Turang inició una doble matanza de 4-6-3 que desató una celebración momentánea. Sin embargo, tras revisar la jugada, se determinó que el pie del campocorto Pratt no estaba en contacto con la almohadilla, por lo que uno de los outs fue revertido. Una carrera había entrado y quedaban dos corredores en posición de anotar.

Pero Megill mantuvo la calma y ponchó a DeLuca para conseguir el verdadero último out. Y así, unas 13 horas después de que llegaran los primeros aficionados a los estacionamientos, la fiesta finalmente se desató.

Fuente: MLB.com

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