Phillip Ervin fue figura con el madero y las Águilas del Zulia vencieron 6-4 a Caribes de Anzoátegui en Maracaibo, resistiendo la rebelión oriental en el tramo final. Silvino Bracho cerró para el salvamento.
MARACAIBO.— El Estadio Luis Aparicio «El Grande» fue testigo de un despliegue de fuerza bruta en la zona de poder. Con una actuación estelar con el madero de Phillip Ervin, las Águilas del Zulia doblegaron 6 carreras por 4 a los Caribes de Anzoátegui, resistiendo los embates finales de una tribu que vendió cara su derrota en suelo zuliano.
El choque arrancó en un tenso duelo táctico hasta que la baja del tercer tramo rompió la monotonía. Con Aron Estrada a bordo en los caminos, Ervin descifró la bola y la depositó profundamente entre los jardines izquierdo y central para inaugurar la pizarra a favor de los de casa.
La respuesta oriental llegó de inmediato en el cuarto tramo mediante un estacazo solitario de Gabriel González. Sin embargo, los anfitriones devolvieron el golpe en ese mismo pasaje: José Salas sacó un poderoso batazo sobre la pared impulsando a Luis Castro y estirando el margen aguilucho a 4-1.
La fiesta ofensiva zuliana alcanzó su punto máximo en la quinta entrada. Osleivis Basabe emboscó las almohadillas antes de que Ervin volviera a desatar su metralla, enviando la pelota a volar por todo el jardín central para su segundo vuelacercas de la jornada, marcando un holgado 6-1 que parecía definitivo.
Fiel a su garra competitiva, la novena oriental armó una seria rebelión en el octavo episodio. Jesús Sucre anotó tras un oportuno sencillo de Hernán Pérez, y segundos más tarde, González hizo sonar de nuevo la madera para su segundo bambinazo de la velada, remolcando a Pérez para apretar la contienda 6-4 y encender las alarmas en el dugout rapaz.
Para sofocar la rebelión en el tramo final, la dirigencia zuliana echó mano de su cerrador estrella. Silvino Bracho saltó a la lomita con serenidad, ejecutó los pitcheos de alta presión y bajó la persiana para sellar el salvamento en Maracaibo.
La victoria desde el montículo correspondió a Giussepe Velásquez, mientras que la derrota recayó en los hombros de Ángel Cuenca. Con este triunfo cimentado en la fuerza de Ervin y la sangre fría de Bracho, Zulia reafirma su fortaleza jugando ante su público.
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